Dios continúa su obra

 


Las sociedades nacen, crecen, se reproducen y mueren. Es extraño pensar en las grandes potencias actuales, mirandolas desde el futuro, como un triste recuerdo del pasado. Pero cuando piensas en Asiria, Babilonia, Grecia o Roma, te topas con la realidad de una cultura floreciente, cuyos ciudadanos pensaban que jamás terminaría; no obstante, terminaron.

Restaurando lo caído

¿Qué pasa por la mente de un misionero que está comenzando la obra?

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